28 | Diciembre | 2017

Egresados GUTENBERG protagonistas en la Industria Gráfica - Pablo Olea


Hace pocas semanas, recibí un llamado de Norberto, el Coordinador de Producción Gráfica en Gutenberg. Se estaba poniendo en contacto conmigo, como así también con mis compañeros y amigos de cursada con un pedido muy concreto: escribir un texto que sirva de guía y de referencia a los que aún están buscando una razón para ser Técnicos en Producción Gráfica.


Así, hoy nosotros tenemos la oportunidad de acompañarte para que puedas decidir si querés ser Técnico en Producción Gráfica, contarte cómo llegamos a Gutenberg y nuestra experiencia allí.


Entonces, me presento: soy Pablo Olea, tengo 30 años y desde hace 17 soy parte de la industria gráfica, una profesión que disfruto y a la cual estoy más que agradecido. En este camino tuve la suerte de encontrarme con buenas personas, de las cuales poder aprender y compartir.


La primer vez que elegí la gráfica fue a mis 13 años, cuando me inscribí en las Escuelas Técnicas Raggio, un colegio técnico de doble jornada con múltiples ramas industriales: en ese momento me decidí por la carrera de Técnico en la Industria Gráfica.

Durante seis años de secundaria tuve la oportunidad de aprender de gráfica en el taller: el lugar en donde las cosas pasan. Pudimos imprimir en serigrafía, offset y tipografía, a operar minervas, guillotinas, aprendimos a encuadernar, troquelar, aplicamos preprensa, copiamos películas y chapas. Y fue gracias a la gestión de los profesores que tuvimos la oportunidad de llevar eso al trabajo en las primeras pasantías. "Nunca mucho costó poco": ese es el lema del Raggio. Claramente la secundaria es uno de los períodos que más nos marcan, profesores y compañeros nos volvimos amigos.


Y de esos amigos, cuatro elegimos nuevamente continuar estudiando gráfica. Así fue como Eliana, Gisele, Juan y quien te escribe, tuvimos nuestra primera entrevista en Gutenberg. Ya teníamos 19 años, algo de experiencia de trabajo en el taller y dos años de trabajo en pasantías. Los cuatro ingresamos a Gutenberg con un trabajo en la industria, y ya nos habíamos dado cuenta que necesitábamos aprender más. Les contaba que nosotros teníamos 19 años y recién terminábamos la secundaria. Pero muchos de nuestros compañeros, hoy amigos, tenían 20 años más. Muchos tenían hijos (algo lejano para nosotros cuatro en ese momento) o venían de muy lejos: también ellos lograron terminar la cursada.


Durante los años de estudio tuvimos la oportunidad de profundizar conocimientos técnicos, aprender de gestión, visitar empresas de la industria y sobre todo, a desarrollar nuestra capacidad de análisis. Gutenberg nos volvió a dar la oportunidad de imprimir en serigrafía,  offset y flexografía. Aprendimos de tinta, de espectrofotometría, preprensa, gestión de la calidad, análisis de laboratorio, costos, relaciones humanas. Hoy, Patricio Mensa, uno de mis compañeros de cursada y ahora amigo, es docente en Gutenberg.


Hace 7 años, estaba en la búsqueda laboral, y me contacté con Pía, Orientadora Profesional de Gutenberg, y gracias a ella tuve contacto con Celomat, une empresa dedicada a la fabricación de envases flexibles. Me entrevistó Guillermo Canziani, también egresado de Gutenberg; fue mi jefe durante varios años, una gran persona a quien agradezco y siempre recuerdo. De él aprendí, entre tantas otras cosas, la importancia de gestionar, tomar acción y hacer que las cosas sucedan.


Todavía estoy trabajando en Celomat, hoy como responsable del equipo de Oficina Técnica, un grupo del que disfruto ser parte, con el cual trabajamos y por elección, también nos reímos a carcajadas todos los días. Algunos de ellos también fueron parte de Gutenberg: Pablo y Federico, cursando la carrera y Vanina como disertante en un Foro del Color.


Yo me suelo aburrir con facilidad, así que para combatir la rutina, Celomat nos da la posibilidad de ser parte de varios equipos de trabajo. Es por eso que hoy también tengo la oportunidad de aportar en el equipo de Desarrollo de Nuevos Productos del cual aprendo permanentemente, y de un grupo de instructores de Círculos de Mejora Continua.


En este camino aprendí que la gráfica es tan diversa que no hay forma de aburrirse, que las oportunidades de trabajo no están solo en las imprentas, sino también en convertidores, proveedores de papel, film, tinta, adhesivo, clientes y envasadores, que el camino de aprender no termina en el aula y que lo verdaderamente importante son las personas con las que elegimos compartir todos los días.


Es cierto que a primera vista, cursar cinco noches a la semana parece mucho esfuerzo. Creo que ese esfuerzo realmente vale. Todavía hoy veo el impacto de lo aprendido en Gutenberg en el trabajo del día a día.


Y si tu primera pregunta es si Gutenberg es fácil o difícil, la respuesta depende de vos. Me acuerdo de una de las primeras frases de Ariel Leotta, en aquel momento, profesor de Preprensa "La carrera no es ni fácil ni difícil. Pero depende de ustedes elegir qué tipo de Técnicos quieren ser".