07 | Diciembre | 2017

Mantenimiento de la máquina impresora Offset

Los cilindros, un aliado para no perder de vista. Prof. Water Gómez.

 


En lo cotidiano, el mantenimiento de las máquinas impresoras suele asociarse principalmente a la limpieza y lubricación de los componentes mecánicos. Esto se lleva a cabo a través de distintas técnicas, como por ejemplo, lo que se conoce como “sopleteo” (la acción de retirar el polvo que se acumula en la entrada y salida por medio de la aplicación de aire comprimido en dichas áreas).

Estas tareas son necesarias y forman parte del mantenimiento, sin embargo, constituyen sólo una parte de un conjunto de procedimientos de mayor complejidad.

En general, estas actividades se realizan “cuando se puede” (por ejemplo, en momentos de poco trabajo), estos son los casos en los que no llegan a establecerse como hábito. Abordado de esta forma, el mantenimiento responde a un criterio arbitrario, ubicándolo en un lugar secundario y no como parte de la planificación de la producción.

En tal sentido, podría ser conveniente especificar algunas cuestiones en relación a un efectivo mantenimiento preventivo.

La clave está en la expresión “preventivo”.

Entonces, ¿qué es lo que hay que prevenir?

Algunos de los siguientes obstáculos pueden ocurrir durante la impresión: franjeos, entintados inestables a lo largo de la tirada, marcas en los fondos, demoras en la obtención del conforme, incremento en el scrap, fallas de registro, etc.

Cuando estas dificultades se presentan, ya es tarde para solucionarlas.

Tomando un ejemplo de la práctica, como sería el caso de la impresión de un fotocromo, puede suceder que se presente una falla de registro entre colores, probablemente debido a un estiramiento del papel.

En esa situación, la prioridad son los tiempos: el trabajo tiene que salir.
Una de las soluciones que quizás considere el maquinista, sea modificar los diámetros de las planchas. La cuestión es que, si bien a través de esos ajustes puede terminar el trabajo, el problema que genera esa dificultad no fue resuelto, ya que el estiramiento del papel podría deberse a un exceso de agua en el sistema de humectación de uno de los cuerpos.

En este ejemplo, el mantenimiento preventivo será tal recién para el siguiente trabajo: la dificultad que se presentó durante la impresión debe entenderse como parte del diagnóstico a partir del cual se podrán planificar las acciones correctivas.

Anticipar fallas de los equipos y que puedan operar al máximo de su capacidad productiva es el objetivo de un mantenimiento preventivo, y para ello es preciso que sea planificado, incluyéndolo dentro del marco de la producción: “hay que parar la máquina para no parar”.

Sin dudas, algunas de las dificultades que se dan durante la impresión tienen origen en la estructura del sistema de entintado y humectación, es decir, los cilindros.

Aquí es donde se presenta la necesidad de tomar decisiones de producción: ¿cuándo realizar su mantenimiento preventivo? ¿Se hace en horas extras? ¿Se dispone de un sábado por mes para realizarlo? De cualquier modo, implica sacrificar tiempo, ya sea restándolo a las horas de producción o de las horas de ocio o tiempo libre. Esta parada implica un costo: en horas de producción, en horas extras, en insumos y material. Plata y tiempo.

Puede verse como un gasto, o puede entenderse como inversión. Una inversión en tiempo es lo que permitirá en el mediano plazo optimizar el rendimiento de la máquina, evitando retrasos en los conformes, baja calidad en la impresión y, en definitiva, evitando las devoluciones.